Más allá del marco legal general, resulta imprescindible atender al cumplimiento de los requisitos de seguridad industrial, que son de aplicación obligatoria en todas las instalaciones eléctricas, independientemente de su tipología o uso. Estos requisitos tienen como finalidad fundamental:
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Proteger a las personas, evitando riesgos eléctricos en las labores de operación y mantenimiento.
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Garantizar la integridad de los bienes, reduciendo la probabilidad de fallos, averías o incendios de origen eléctrico.
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Asegurar la continuidad y fiabilidad del suministro eléctrico, un aspecto crítico para la actividad económica y la calidad de vida.
El estricto cumplimiento de estos reglamentos constituye la base de la seguridad industrial en el ámbito eléctrico. No se trata únicamente de un requisito legal, sino de un compromiso con la protección de las personas, la preservación de los activos y el correcto funcionamiento del sistema eléctrico en su conjunto.
Para dar cumplimiento a estos objetivos, la normativa distingue diferentes reglamentos en función de la naturaleza de la instalación: